ECOS DE LA SOBERANIA ROTA
Venezuela ante el abismo tras la incursión extranjera
La madrugada del 3 de enero de 2026 quedará grabada como una de las páginas más sísmicas y violentas de la historia contemporánea de América Latina. La extracción por la fuerza de Nicolás Maduro y Cilia Flores desde el corazón de Fuerte Tiuna, perpetrada por comandos de operaciones especiales de Estados Unidos, no solo pulverizó los límites del derecho internacional, sino que detonó una crisis estructural cuyas esquirlas aún sacuden los cimientos políticos, sociales y morales de la nación.
Más allá de la polarización ideológica que durante años ha asfixiado al país, los hechos recientes exponen una cruda realidad: la vulnerabilidad absoluta de un Estado cuyos márgenes de soberanía se evaporaron bajo el fuego de misiles, estruendos de aeronaves y el trágico saldo de vidas perdidas, incluidos los guardaespaldas cubanos y connacionales que resistieron en el enclave militar. Este episodio reaviva el debate sobre los costos humanos de la geopolítica de las superpotencias y la penosa condición de un territorio convertido en tablero de ajedrez foráneo.
Hoy, la Venezuela que intenta respirar bajo una presidencia encargada camina sobre un terreno minado. Si bien la excarcelación paulatina de presos políticos ha abierto una rendija de alivio humanitario y esperanza para cientos de familias, la incertidumbre institucional paraliza cualquier intento de reconstrucción democrática genuina. La tutela externa, el manejo centralizado de los recursos energéticos desde el extranjero y la sombra perenne de la intervención militar extranjera demuestran que la nación no ha recuperado su libertad, sino que ha ingresado a una fase de protectorado de facto.
La lección histórica que deja este suceso es profundamente amarga. La justicia de los pueblos no puede ni debe tercerizarse a través de incursiones armadas que violan los principios de autodeterminación, por más legítimo que fuera el rechazo interno hacia los presuntos abusos de poder del régimen . La transición que necesita Venezuela no germinará jamás bajo el estruendo de los búnkeres destruidos ni en los tribunales de Nueva York, sino en la restitución cívica y soberana de un tejido social que, hoy más que nunca, clama por reconstruir su propio destino sin tutelas imperiales ni hegemonías foráneas.
Ecos de Venezuela
Jesus Fernando Rodríguez Prieto

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